Buscamos paz y justicia, no violencia: padres de desaparecidos

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Buscamos paz y justicia, no violencia: padres de desaparecidos

La violencia regresó al sur, ya no sólo es Guadalajara y la Zona Metropolitana, ahora también Zapotlán el Grande fue el escenario de una violenta manifestación contra La Marina Armada de México. Familiares de desaparecidos de Tuxpan y Ciudad Guzmán fueron invitados a una marcha “pacífica”, que iniciaría en las vialidades El Grullo y Alberto Cárdenas Jiménez.

Sin embargo, la manifestación dejó de ser una marcha en paz, cuando un grupo de hombres y mujeres, que usaban máscaras, capuchas, pañoletas, incluso algunos mostrando su rostro, tomaron una unidad de La Marina Armada de México, en la patrulla se encontraban integrantes de este cuerpo armado, a la vez que seis de ellos cubrían la unidad en los costados y dos más se encontraban sentados en la parte trasera.

A esta unidad la rodearon manifestantes que emitieron diversos insultos contra el cuerpo armado. Varios de los manifestantes les preguntaban dónde estaban sus familiares que presuntamente fueron desaparecidos por la misma Marina y les exigían que los regresaran con vida, ante esto los oficiales solo contestaban no saber nada del asunto.

En el calor de los insultos, algunos de los manifestantes subieron al cofre de la camioneta, brincaron y bailaron encima de ella, gente alrededor solo observaba y se interrogaba por lo que sucedía.

Botellas con agua, palos y piedras volaron durante esta manifestación, a su vez los manifestantes aprovecharon la situación y poncharon las llantas de la unidad, la grafitearon con letreros del tipo “ratas” y “traidores de la patria”, aumentó el calor de la violencia cuando  tomaron piedras y comenzaron a quebrar el vidrio delantero de la unidad y golpear en la cara a los oficiales.

Por la misma calle, pero en sentido contrario pasó una patrulla de la policía municipal y pronto llegó el director para pedirle a los manifestantes que dejaran ir a los oficiales, sin embargo,  actuaron con violencia e insultos, en seguida el director de la policía llamó a un grupo de antimotines, que poco a poco se acercaron para dispersar a quienes rodeaban la unidad policiaca.

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En cuanto comenzaron a acercarse, los manifestantes se fueron en contra de ellos con piedras y palos; fue la manera en cómo los marinos que se encontraban en la unidad pudieron escapar y reunirse con sus compañeros que los veían desde una esquina,

Los manifestantes retuvieron unos momentos a uno de los uniformados que fue señalado por un hombre de edad avanzada, que dijo que el oficial se había metido a su domicilio a robar, lo bajaron de la unidad y pretendían llevárselo a punta de palos y piedras.

Los demás corrían; eran perseguidos a pedradas y les gritaban “están con ellos o están con el pueblo”. Algunos lograron refugiarse en otra unidad con sus compañeros, pero uno de los oficiales se quedó encerrado rodeado de manifestantes quienes lo agredían a pedradas igual que a su compañero que tomaron de rehén.

 Tras verse en esa situación, un elemento de La Marina abrió fuego y comenzó a disparar hacia arriba una ráfaga en zigzag, pero los manifestantes no se dispersaban y seguían tirando piedras a la vez que gritaban “sí cabrones, ¿cómo nosotros no estamos armados?”. De pronto bajó el arma y la direccionó a los pies de los civiles, fue como lograron que se retiraran, ahí aprovecharon para llevarse la unidad que después dejaron abandonada en la calle Jazmín esquina con Constitución, pues la camioneta terminó con las llantas destrozadas e inservible.

Después de que los marinos se retiraran pasó por el lugar una patrulla de la Fuerza Única que también fue atacada, de hecho, las piedras alcanzaron los rostros de una mujer y un hombre de esta corporación.

Este tiroteo dejó 4 hombres heridos, 3 de ellos con una bala en la pierna y uno más con una herida en abdomen, todos fueron atendidos por paramédicos de la cruz roja y trasladados al hospital, mientras policías de la Fuerza Única tomaron datos de los lesionados.

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Mientras llegaba la grúa que recogería el vehículo que La Marina abandonó en la calle Jazmín, unos hombres seguían vandalizando la unidad. Con aerosol rayaban la camioneta, incluso amenazaron con incendiarla, cargaban un recipiente con un líquido aparentemente flamable, una estopa y un encendedor, finalmente no lo hicieron y se retiraron del lugar. No sin antes borrar las letras CJNG, de la parte delantera de la camioneta. Minutos más tarde llegó la grúa y recogió el vehículo, para esto, ya eran las 7:30 de la tarde, tres horas después de que todo comenzó en el punto conocido como “Los Monos”.

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Al final, la manifestación no dejó más que miedo, caos vial, cuatro lesionados, y dos familias dañadas aún más…

Familiares de desaparecidos descartan responsabilidad de hechos violentos; piden paz y justicia

El dolor de la pérdida de un hijo es indescriptible, y más si no sabes siquiera dónde está, si vive o muere. Eso lleva a los familiares y conocidos a actuar en su búsqueda. Tal es el caso de Ulises Adair Cardona Flores de Tuxpan y Luis René Alonso Vázquez de Zapotlán el Grande. Sus padres culpan a La Marina Armada de México de haberlos “levantado”, esto en enero de este año.

Han hecho de todo, desde conformar brigadas de búsqueda, ir a medios de comunicación a exponer su tema, e incluso tomar la vía jurídica. Ninguna ha funcionado.

El fin de semana, ambas familias fueron invitadas a través de las redes sociales a una manifestación “pacífica” para pedir a La Marina que les regrese a sus hijos. Ellos, aceptaron la invitación.

La cita era a las 4 pm en el punto del monumento a La Solidaridad, conocido por todos como “Los Monos”, de ahí tenían la creencia que caminarían hacia el centro histórico de la ciudad.

El padre de Luis René Alonso, narra que todo iba bien hasta que “comenzaron los actos vandálicos ya no me gustó, porque pues había mujeres y niños, la verdad yo desconozco porqué o quién invitó a estas personas”.

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Lamentó que los involucrados hayan actuado así, pues aseguró que los ciudadanos pensarán que ellos organizaron todo y fueron los causantes de la violencia y la trifulca. Esta situación lo llevó a decidir ya no participar en manifestaciones a menos que sean personas conocidas y con el rostro descubierto.

Situación similar sucede con Norma Karyna Flores, madre de Ulises Adair Cardona, quien después de lo ocurrido la tarde de este lunes, perdió la esperanza de las manifestaciones.

“Después de esta horrible experiencia, yo en lo personal y mi familia, optamos porque ya ahí quede.  Nos retiramos de las manifestaciones por la paz por seguridad de nuestros niños, y nada más seguiríamos por lo legal, lo que mi abogada anda haciendo en sus trámites, en las investigaciones es lo que vamos a seguir, pero si me vuelve a llegar otra invitación a manifestarnos por nuestros desaparecidos, la verdad ya no aceptamos y ya no vamos a participar”.

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Ella narra que, a pesar de ver toda la violencia, trató de calmar a los manifestantes, al no tener éxito, decidió retirarse con la gente que la acompañó desde Tuxpan, a un lugar retirado de los golpes, ahí continuaron manifestándose de manera pacífica, hasta que las detonaciones del arma de fuego los obligaron a retirarse por seguridad.

“Tirados en el suelo, ahí en el camellón, traíamos niños chiquitos, ahí tirados quedamos, empezamos a escuchar disparos más cerca. Empezamos a gritar, a llorar los niños, porque creímos que los marinos venían hacia acá como para salir de Guzmán. Pero no, fue que un marino se hincó y empezó a disparar hacia la gente, por eso creo que salieron cuatro personas heridas. Pero nosotros no estuvimos ahí, gracias a dios, no estuvimos ahí. Al ver tanta violencia fue que nosotros nos retiramos”.

Fue así, como tras una invitación anónima en redes, el caso de los desaparecidos tomó otro rumbo, uno que los familiares no desearon ni desean, uno en donde quienes se involucraron usaron la causa para provocar el daño que al final del día, dejó cuatro civiles heridos, sin contar a los elementos de La Marina que recibieron golpes, además, al menos dos familias que perdieron la fe y la esperanza en las manifestaciones, dos familias que buscan a sus hijos, pero que debido a la violencia, dejaron de creer en la organización.

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