Calles VIP en Zapotlán

Opinión

Calles VIP en Zapotlán

A fuego lento

Cristian David Rodríguez Pinto

Zapotlán el Grande se convierte, poco a poco, en un inconsciente monstruo vial.

Según el Grupo Mexicano de Parlamentarios para el Hábitat, respaldado por el programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), históricamente, la mayor parte de los recursos de infraestructura urbana en México se han orientado a cubrir las necesidades de los automóviles particulares, lo que no es excepción en nuestro municipio.

En el 2013 se invirtieron ocho millones, 302 mil 970 pesos en la pavimentación, con concreto hidráulico, de la avenida Colón. Un año después, se destinaron cinco millones de pesos a una obra igual en la avenida Miguel Hidalgo. Ambas avenidas conectan al Centro Universitario del Sur (CUSur) con el centro de la ciudad.

Lo anterior parece un paso hacia el desarrollo y un acierto de la administración que encabezó el ahora coordinador de los diputados del PRI de Jalisco en el Congreso de la Unión, José Luis Orozco Sánchez Aldana, hasta que recordamos que dicho funcionario prometió una ciclovía del CUSur al centro y que también recibió sugerencias de colectivos ciclistas y especialistas en urbanismo, las cuales olvidó.

Según el tercer informe de su administración, del 2012 a 2015 se invirtieron más de 500 millones de pesos en el municipio, lo que “se ve reflejado” en 32 mil metros cuadrados de vías públicas.

Datos de transparencia municipal muestran que tan solo en el 2013 su administración invirtió 68 millones de pesos -13.6% de la inversión total de su gobierno- en pavimento hidráulico y asfáltico, machuelos, empedrados y demás obras que solo benefician el tránsito de vehículos VIP (motorizados).

¿Cuántas ciclovías se construyeron durante su Gobierno? Una –si a eso se le puede llamar ciclovía-, sobre la banqueta de la antigua estación del ferrocarril. Está adornada con árboles en medio de los dos carriles, los que obligan a los ciclistas que van rumbo al núcleo de la feria a parar y bajarse de su vehículo no motorizado.

En los abundantes y ascendentes incidentes viales de Ciudad Guzmán estamos implicados sociedad y Gobierno. Pero a la ciudadanía tampoco parece importarle: la mitad tiene carro y, en la otra mitad, muchos lo ven como un objeto de consumo indispensable para el éxito de su vida.

Mientras esta tendencia de inversiones obscenas en beneficio al transporte motorizado continúe, la violencia vial en contra del “pueblo bicicletero” de Ciudad Guzmán seguirá en aumento.

*Columna realizada el 17 de marzo del 2016.

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