Cultura Volátil

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Juegos tradicionales en peligro de extinción

“Chiras pelas”, “dos, pata y coz” y entre otras son expresiones que han quedado casi en el olvido. Pocos recuerdan las reglas de los juegos tradicionales, los juegos de patio, esos que podías jugar en el barrio durante las tardes después de hacer tus responsabilidades.

Aunque suene melancólico se extrañan esos juegos, y digo se extrañan porque, no sé ustedes, pero últimamente las actuales generaciones desconocen muchos juegos que anteriormente eran de cajón jugarlos: como el “Burro castigado”, “Stop”, “Chinchi legua”, “Shangai”; o que tal  jugar con el siempre confiable “dispara fichas”.

La inseguridad ha sido responsable de que las calles y que los espacios públicos estén olvidados; sin embargo la tecnología es también parte fundamental que estos juegos de convivencia estén a punto de desaparecer.

La modernidad ha sido el sinónimo de buscar el confort del ser humano ante todo. Cada paso que da la tecnología hace que el individuo gaste menos recursos corporales y mentales para realizar una tarea. Incluso en su vida lúdica ha sido invadida en este aspecto, utilizando como herramienta primordial espacios digitales con menos complejidad de destreza e intelectual.

Aplicaciones que se instalan en los dispositivos móviles que habitúan al cerebro a una retención a corto plazo  y poca concentración, ya que sus contenidos no duran más de un minuto (ya sea lectura o videos) y con contenidos virales que realmente no vale la pena ni hablar de ellos ya que no son nada sustanciales para el desarrollo cognitivo.

Todo lo anterior causa que las nuevas generaciones (nunca pensé usar esta expresión en un texto) se olviden de juegos que impliquen levantarse de la cama o del sofá o despegarse del mundo digital. Incluso para muchos es casi quitarles la vida, pues están tan inmersos en la vida digital, que ésta es una parte vital para ellos.

Por ello, muchos promotores y gestores de cultura han usado como estrategia para restaurar el tejido social, el uso de los juegos de patio, con el fin, no sólo de evitar que queden olvidados, sino para rescatar espacios públicos y bajar de esta manera los índices de violencia.

Aunado a que se muestra otra cara de la variedad de juegos alternos a los digitales y propiciar de esta manera, que las nuevas generaciones no sean absorbidas por los contenidos banales que pueden ser de fácil acceso con el simple hecho de tener un dispositivo en sus manos.

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