Imagen: Archivo

Imagen: Archivo

Especiales

A un año del desastre, no hay justicia para víctimas en San Gabriel

Fotografías: Martha Guillén

El 2 de junio de 2019 sigue marcado en San Gabriel. Las huellas de aquel desastre siguen vivas y la justicia, no se ha hecho presente. La tarde de hace exactamente un año, la población fue sorprendida por una inundación de lodo y piedras que acarreó el río Salsipuedes.

Era domingo, soleado. No cayó una sola gota de lluvia en la cabecera municipal. Las personas disfrutaban de la convivencia familiar tradición de fin de semana de la tierra rulfiana. Algunos estaban en casa, comían o charlaban. Otros, con la pasión desbordada al apoyar a la selección municipal en el arranque de la Copa Jalisco.

Nadie lo esperó, pero el desastre llegó y sepultó a decenas de casas. Arrastró vehículos, destrozó puentes y negocios, pero lo más lamentable, terminó con la vida de cinco personas, y una mujer que desaparecida.

El río Salsipuedes baja de la sierra de Apango, una de las delegaciones de San Gabriel, hasta la cabecera municipal. La versión oficial concluyó que el desastre fue provocado por tala de árboles e incendios provocados en la zona serrana. Una tormenta en el área, se encargó de arrastrar el material por el cauce del río.

Hasta el centro histórico llegó la ola de lodo y troncos

Al menos tres mil personas afectadas. Mil casas con daños, fue el saldo que el gobierno de Jalisco indicó tras la primera evaluación que realizaron un día después de la tragedia.

Sin embargo, los hechos siguen impunes, y aunque se aceptó la responsabilidad humana al detectarse tala y quemas ilegales, una denuncia interpuesta el 30 de julio de 2019, no ha tenido resultado alguno.

El gobierno de Jalisco, a través de la Secretaría General de Gobierno (SGG), la coordinación estratégica de Seguridad, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo territorial (Semadet) y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), dejaron las investigaciones en cancha de la federación. Sería la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) la encargada de encontrar y sancionar a los culpables.

“Actualmente se está a la espera de que la Profepa determine responsables y se inicien los procedimientos de sanciones y reparación de daños ambientales”, especificó la Semadet en un desplegado tras la negación de entrevista.

La dependencia especificó que, además de investigar los hechos en San Gabriel, también incluyeron en la denuncia el cambio ilegal de uso de suelo de mil 573.80 hectáreas en el Complejo Volcánico de Colima y la Sierra del Tigre que afectan a los municipios de Amacueca, Atoyac, Concepción de Buenos Aires, Gómez Farías, Mazamitla, Quitupan, Tonila, Sayula, San Gabriel, Tamazula, Tuxpan, Zapotitlán y Zapotlán el Grande.

Por su parte, la Profepa solo ha informado de 316 hectáreas de aguacate que fueron clausuradas en 2019 en el área de San Gabriel. Los hechos se dieron en el mes de noviembre. Se trató de 14 predios que deforestaron áreas de pino y encino.

Los incendios y deforestación nadie los detiene

Recorrer la sierra de Apango en la actualidad, deja un sinsabor en el visitante. Lo que antes era solo bosque y selva baja, ahora está invadido por áreas quemadas, deforestadas, plantaciones de aguacate y mezcal.

A un año de la tragedia donde todos los factores antes descritos estuvieron involucrados, no se detienen.

San Gabriel y Sayula están conectados por la una carretera que cruza la sierra de Apango. Justo antes de llegar al kilómetro 15, a un costado de la vía de comunicación, están las huellas de un incendio reciente. Consumió hojarasca y arbustos de la sierra baja, pero también, arbolado adulto como tepehuajes, huizache, copal, entre otras especies endémicas del lugar.

Justo donde termina la quema, a escasos 50 metros de la carretera, una plantación de aguacate aparece, recién instalada. Conforme avanza el recorrido, los indicios de quemas continúa hasta llegar a San Gabriel.

Frente al Mirador Vine a Comala, lo que pueden mirar las personas que ahí lleguen es cómo avanza la deforestación. Solo cruzando la carretera hay ya decenas de árboles derribados listos para encenderles fuego.

Además, justo en el tramo entre el mirador y la cabecera municipal, el cultivo de mezcal ha terminado con hectáreas de arbolado adulto. El año pasado, justo en las fechas del desastre, maquinaria preparaba la tierra, para hoy, ya están las plantaciones. Pero no es todo, desde la carretera, incluso, desde la población se mira cómo han expandido los terrenos. Pueden observarse árboles caídos y lunares blancos en el cerro causados por la aparición de cenizas producto de la quema.

Esto no es ni regulado, ni prohibido. El estado le derivó la responsabilidad a la federación, y el municipio, también se lava las manos.

“En ese sentido, quiero ser muy clara, nosotros no somos autoridad competente para trabajar. Puedo asegurarle que cada una de las instancias de gobierno, estatal y federal, han estado presentes en San Gabriel para realizar distintas acciones”, dijo María Agredano Cisneros, secretaria general del municipio.

No están preparados para las lluvias

A un año, la recuperación y el cumplimiento de promesas es lento. Los puentes siguen sin ser reconstruidos del todo. De acuerdo con información de la Secretaría de Infraestructura y obra Pública, cinco, aún no están terminados. La calle Independencia continúa cerrada por las obras públicas. Y, uno de los proyectos más importantes en temas preventivos, el sistema de alerta temprana, aún no es adquirido.

De acuerdo con María Agredano, apenas hace unos días el cabildo autorizó comenzar con el proceso de licitación del proyecto. Aunque dijo, la idea es que esté listo para antes del inicio del temporal. Hecho que ya está a la vuelta de la esquina, ya que, de acuerdo con el Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara, entre el 9 y 15 de junio, comenzará. Es decir, San Gabriel aún no está listo para las lluvias.

Solo han conseguido culminar la construcción de algunos puentes y las represas a lo largo del río con el fin de contener la corriente y que, con esto, reduzca el riesgo de otro panorama similar.

No han podido recuperarse

Ildelisa Miramontes Benavides es comerciante adulto mayor. Hasta hace un año, vivía en la calle Independencia, justo donde los troncos y el lodo cubrieron por completo las viviendas. Más de dos metros subió la pila de arrastre de material procedente de la sierra de Apango.

“Se hizo un tapón de carros y se levantó. A mí me sacaron de entre la palizada, el lodo y todo eso. Me sacaron, ni supe cómo porque estaba la pila de palizada. Fuimos los más afectados. De los que perdimos todo”.

Ella, no ha podido reiniciar. Tiene un año viviendo en la casa de su hija. Perdieron todas sus pertenencias y solo recibieron del gobierno estatal un refrigerador, una estufa y una lavadora, lo que no es suficiente para comenzar de nuevo en su hogar.

“Nosotros no hemos comprado muebles. Nada. Mi hija nos dijo que nos fuéramos a su casa. Estamos en la casa de mi hija. No hemos comprado nada. O sea, compramos (muebles) o compramos mercancía. Decidimos mejor comprar mercancía en lugar de comprar muebles”.

Su micro empresa es sobre venta de ropa. “La palizada” se llevó parte de las paredes y toda la mercancía quedó inservible. Recibió un apoyo gubernamental de 30 mil pesos que no sirvió para nada. Ildelisa narró que le condicionaron el dinero a la compra de equipo de cómputo, algo que no era ni es prioridad aún.

“(El apoyo) no alcanzó. Tuvimos que ponerle nosotros para pintar y todo eso, de nuestra bolsa. Yo siento que no fue apoyo porque lo utilizamos en cosas que no era necesario. Era más necesario comprar mercancía para poder solventar nuestros gastos”.

Para reparar los muros y pintar su local, que también se ubica en la calle Independencia, justo a una cuadra del río, tuvo que solicitar un crédito. Apenas consiguió tener todo listo para abrir y llegó el Covid-19 a México. Declararon emergencia sanitaria nacional, y nunca pudo reiniciar su vida económica.

Justamente el viernes recibió el Distintivo de Apertura de Establecimientos. A un año exactamente, volvió a recibir clientes. Sin embargo, aunque mantiene la esperanza, el proceso será largo. Primero hay que pagar las deudas.

“Está la situación muy difícil. No hay trabajo. No alcanza para muchas cosas, lo básico. Esperemos que lo de nosotros, que es ropa, empiece de nuevo a funcionar. Empezamos de cero. El crédito y pagarlo y ya cerrado, está uno preocupado”, describió.

Eventos causan indignación

Piden retirar la placa

El gobierno municipal de San Gabriel preparó para hoy una serie de eventos para recordar a las víctimas del 2 de junio de 2019. Para esto, destinó más de 75 mil pesos del presupuesto municipal.

Sin embargo, esto no fue bien recibido por la población San Gabrielense quienes mostraron su indignación pues “no hay nada qué conmemorar”, replicaron. El dolor es tan grande aún en los habitantes que, aunque las actividades fueron anunciadas como un acto para recordar a las víctimas, fue tomado como una ofensa a la memoria de quienes perdieron la vida y quienes perdieron todo.

“No hay nada de que celebrar del 1er aniversario del 2 de junio, fue un acontecimiento muy difícil, muy triste para todos”, comentó Lorenzo Pérez a través de redes sociales.

Sin embargo, la secretaria general, María Agredano, refirió que no se trata de una conmemoración.

Especificó que realizarán una sesión solemne de ayuntamiento, dedicarán un minuto de silencio. Después se trasladarán al río donde plantarán un sauce justo donde se encontraba uno con más de cien años de antigüedad y que fue derribado hace un año por el desastre.

Anuncios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.