Fotografía por: Gerardo Calvario

Fotografía por: Gerardo Calvario

Opinión

Acortar las brechas

Durante esta pandemia por Covid-19 la desigualdad se ha visto potenciada. Un factor que pone en desventaja a gran parte de la población, pues es necesario lidiar con las complicaciones que ha traído la pandemia enfrentando además situaciones de aislamiento, falta de conectividad, desprotección social y dificultades para llevar ingresos al hogar. Hasta el momento son 8 meses en los que todo se ha vuelto más complicado.

El acceso a la educación es un Derecho y supone mayores oportunidades de desarrollo para las personas. La atención a poblaciones indígenas es uno de los retos más importantes. Desde comunidades aledañas a la ribera del Lago de Chapala, la zona Norte de Jalisco o la zona Sur, se comparten contextos de carencias en el acceso a los servicios de educación. En esta ocasión las dificultades se han hecho presentes en la comunidad indígena Anahualtépetl, en la localidad de Paso de San Juan, municipio de Tuxpan.

La búsqueda de respuestas

Ante este contexto, desde la comunidad se han tocado puertas en búsqueda de soluciones para que niñas y niños puedan recibir educación. Ahí, el trabajo en campo, la casi nula conectividad y las largas distancias en traslados hacen de este caso particular y lo único que solicitan es la asistencia de una persona que pueda dar clases y contribuir en la formación de niñas y niños en la comunidad.

El gobierno municipal de Tuxpan y la Delegación Regional de Servicios Educativos (DRSE), han sido algunas de las instancias a las que ha acudido la comunidad, pero las incógnitas persisten. Cuando lo menos que debería hacerse es darles acompañamiento, asesoría y seguimiento en la búsqueda de soluciones. En lo general, aquí radica buena parte del sentido de lo público, es necesario contar con instituciones que se enfoquen en dar respuestas, en acompañar y en ser solidarias con las solicitudes que se les plantean.

Las carencias e ir a contracorriente no deben ser parte del día a día, las familias no están obligadas a improvisar y afrontar dificultades adicionales. Es posible dotar de herramientas a las poblaciones más alejadas para que puedan trazar horizontes alejados del abandono y la resignación.

Una lucha constante

Es de reconocer la intención de los padres de familia de la comunidad indígena Anahualtépetl, para continuar con el proceso educativo de sus estudiantes. Como pueblo con identidad propia, ha desarrollado sus propios sistemas de conocimiento, valores, prácticas y economías, a menudo sobre la base de la gestión sostenible de los recursos naturales. Sin embargo, se han visto limitados en transmitir la educación  por el desconocimiento de los planes educativos.

La comunidad indígena de Tuxpan, así como la mayoría de los pueblos indígenas, no pueden ejercer plenamente el derecho a la educación y existen graves disparidades entre los pueblos indígenas y la población en general. El acompañamiento de las autoridades municipales debe ser una obligación, y no un generador de dudas, ya que el derecho a la educación no solo le corresponde al estado, sino también al municipio, tal y como se establece en el artículo 3ro constitucional y es sustancial recordar que la Educación es un Derecho Humano.

El acceso a la Educación en la comunidad de Anahualtépetl, es un ámbito especial que no solo evidencia y condensa los abusos, la discriminación y la marginación que tradicionalmente han sufrido los pueblos indígenas, también refleja su constante lucha por la igualdad y el respeto de sus derechos como pueblos y como personas. Es preciso realizar esfuerzos para garantizar el acceso de los pueblos indígenas a una educación, que no tenga por objeto o resultado una asimilación no deseada.

Fotografías por: Gerardo Calvario

 

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