Las Carrilleras de Adelita | Generación Harry Potter

Opinión

Las Carrilleras de Adelita | Generación Harry Potter

Rieleras y juanes, alguna vez platicando con mi amigo Ricardo Sigala acerca del gran éxito de la saga literaria de Harry Potter de la autora inglesa J.K. Rowling, le propuse ponernos a escribir libros sobre jóvenes nahuas mágicos para ver si así salíamos de una vez de pobres académicos gracias a los grandes índices de ventas de nuestros textos.

Algo así como crear un personaje titici o curandero que fuera un nahualli tlacatecótl muy poderoso y conocedor de los libros sagrados cuya sapiencia la utilizara para apoderarse del mundo prehispánico de estos lares. -Sí, dijo mi amigo, eso es lo que vende. Pero seguro no somos tan ambiciosos porque ni él ni yo volvimos a hablar sobre el asunto y de sobra está decir que esa gran obra todavía la seguimos guardando en el arcón de los buenos deseos de producción literaria.

Lo cierto es que a Rowling, que por cierto este año se cumplen 20 del estreno del primer filme inspirado en su obra de la colección del niño mago y sus aventuras, le debemos el despegue de la llamada generación Harry Potter, ese conjunto de jovencitos y adolescentes que encontraron en la lectura de estos temas de magia todo un aliciente para entrar y adquirir el hábito de convivir con las páginas literarias de ficciones atractivas, por su lectura ágil y entretenida.

Ciertamente esta generación le perdió el miedo a los tomos gruesos de copiosas páginas pues ellos y ellas –yo vivo con una- suelen ponerse contentos por la promesa de un largo rato de lectura entretenida que los embulle en un mundo donde la imaginación es el límite.

Estos jovencitos y adolescentes que se identificaron con la ansiedad, los miedos, las alegrías y hasta las pasiones de otros chicos y chicas de su edad, aunque poseedores de poderes mágicos, también crecen en posibilidades de seguir alimentando su intelecto a través de la lectura, evidentemente ya no sólo de estos textos, sino también de otros para saciar sus ganas de historias y narrativas que a la vez que los entretienen les dan referencias para entender otras maneras de resolver la vida.

La profesora Sara Martín de la Universidad Autónoma de Barcelona organizó hace unos años un curso con el tema “Estudios culturales en inglés: el caso de Harry Potter” a través del cual descubrió características particulares de la generación que catalogaban a los personajes como sus amigos y compañeros, perfectamente conscientes de que eran ficciones, pero que se enfrentaban a un mundo de valores buenos y otros cuestionables, como sucede en la vida real.

Eso es lo que hace la lectura, ampliar nuestras experiencias del aquí y el ahora y contrastarlas con lo que pasa en otro tiempo y lugar, además que nos ayuda a mejorar nuestras formas de expresión y hasta para acompañarnos en los momentos más complicados.

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