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Mujeres aliadas de la tierra

Más allá de clichés y estereotipos, podemos afirmar que hablar en femenino es hablar de cuidados, de apoyo, cariño y solidaridad. Es comprender nuestra relación con la Madre Naturaleza y sabernos parte y no dueños ni dueñas de este espacio en el que vivimos; compartir.

La relación de las mujeres con el campo y el bosque es más habitual de lo que podríamos pensar. De acuerdo a datos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), en México hay 4.2 millones de personas ejidatarias y comuneras del cual el 19.8% son mujeres y desde las labores que realizan, incentivan el cuidado de ecosistemas y recursos naturales.

Ejemplo de ello es la organización que un grupo de mujeres de la tercera edad ha logrado para conservar los ecosistemas del Parque Nacional “La Malinche” en Tlaxcala o el trabajo realizado por un grupo de mujeres monitoras que vigilan y protegen la Reserva de la Biosfera Río Lagartos en el estado de Yucatán.

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* Requerido

Si volteamos hacia los bosques o el campo, es común detectar problemáticas que van entrelazadas y tienen que ver con aspectos sociales, ambientales y laborales. Por un lado está como referencia el desafortunado contexto de abandono en el campo mexicano y la condición de desventaja en el que éste se encuentra ante la agroindustria. Los casos no son generalizados, pero sí recurrentes: Quienes poseen terrenos se ven forzados a venderlos o rentarlos, las ganancias que se producen no se distribuyen en el entorno local, los trabajos generados son precarios y en recursos naturales, se transita de esquemas de aprovechamiento a esquemas de explotación y extractivismo.

Sin embargo, ante estos escenarios hay esfuerzos que devuelven el aliento y demuestran que existen alternativas más allá de lo que dicta la generación de capital.

Red de Defensoras Jalisco; Alternativas y resistencia desde lo local

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Los esfuerzos por la protección, se encuentran distribuidos en diversos territorios y Zapotlán el Grande y algunos municipios del Sur de Jalisco no son la excepción. La Red de Defensoras es un esfuerzo colectivo en el que todas sus integrantes se perciben como una sola y unen sus esfuerzos en lo que conciben como una “red de mujeres unidas para defender a la madre tierra”. Este movimiento tiene antecedentes desde los años 80’s y la red como tal fue conformada en 2017 a partir del foro “Extractivismo y Cambio Climático, monedas del mismo patriarcado”, realizado en Ciudad Guzmán y en donde participaron más de 300 mujeres.

Actualmente la red se compone de 8 organizaciones que articulan actividades en Guadalajara, en Zapotlán a través de la escuela de defensoras Benita Galeana, en los municipios de Tapalpa, Tuxpan, Lagos de Moreno y tienen presencia también en algunos municipios de las regiones Valles y Sierra de Amula. Parte de las actividades que realizan consisten en talleres de comunicación a través de los cuales buscan combatir la apatía en cuanto al cuidado de recursos naturales y crear conciencia respecto al saber de dónde proviene lo que consumimos y qué impactos genera, además trabajan en la instalación de estufas ahorradoras de leña en comunidades rurales, en cultivos orgánicos y en la realización de las conocidas como “canastas solidarias”. Actualmente la red se encuentra en una etapa de diseño y estructura de agenda ambiental.

Parte de sus apuestas recaen en fortalecer el localismo como alternativa de desarrollo, esto motivado por la manera en la que han planteado su estrategia, pero también debido a que no han encontrado un aliado en las instancias gubernamentales, las cuales incluso han obstaculizado su labor, por lo cual han decidido enfocarse y apostar por lo comunitario.

Feminizar la tierra

 Lo que denominan como “el cuidado amoroso por la vida” es lo que cimenta sus acciones, pues creen en esquemas de producción de alimentos y de bienes y servicios que respeten los ciclos naturales, que vayan de la mano con la naturaleza y no contra ella, buscando educar e incidir hacia lo que denominan una “agricultura para la vida”, teniendo como principales palancas la autogestión, la organización, la participación, la incidencia y la autonomía para el buen vivir.

Visualizan que su trabajo logre un cambio en la sociedad, en la que esta logre conectarse con la Tierra, se mejoren hábitos de consumo, sea una realidad la producción local de alimentos en un ambiente sano y libre de agroquímicos y que podamos repensarnos y nutrirnos como sociedad.

Iniciativas como la que ellas impulsan merecen de admiración y respaldo, son voces que sin duda deben ser escuchadas si realmente aspiramos a construir entornos más plurales y equitativos, está también en nuestras manos ayudar en la consecución de los fines que persiguen, pues el beneficio obtenido es colectivo.

La naturaleza nos da mucho, lo mínimo que podemos mostrarle a cambio es gratitud.

Redes sociales

Facebook: DefensorasJalisco

Twitter: @DefensorasJal

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