El boxeo desde la faceta de un entrenador, la historia de El UMA

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El boxeo desde la faceta de un entrenador, la historia de El UMA

Por: José de Jesús Barragán Gómez

Mauricio Rodríguez, también conocido como El Chilango o El UMA, es originario de la Ciudad de México. Las circunstancias de la vida lo llevaron a involucrarse en el boxeo y terminar en Ciudad Guzmán como entrenador del gimnasio UMA. Durante su trayectoria como boxeador profesional conoció y aprendió de grandes personajes del boxeo mexicano y procura transmitir sus enseñanzas a los jóvenes que se acercan al box.

Una depresión debido a una lesión llevó a Mauricio al boxeo. Su principal deporte era el fútbol, incluso se involucró en el Club América en su infancia. Pero una fractura en la cadera lo alejó de las canchas prematuramente. Junto con su hermano, encontró el boxeo, deporte en el que ya tenía nociones gracias al lugar donde creció: Ciudad Neza.  Mauricio llegó al nivel profesional en el boxeo, pero una lesión a nivel cerebral también lo forzó a dejar el ring muy temprano. Decidió continuar en el box, ahora como entrenador y en el año 2009 llega a Ciudad Guzmán.

En la Ciudad de México estuvo rodeado de grandes personajes del boxeo mexicano como Juan Manuel Márquez, La Chiquita González, Marco Antonio Barrera e Ignacio Beristáin.

La enseñanza que más recuerda de ellos y que siempre trata de inculcar es la mentalidad ganadora: “Don Nacho, Fer y Marco siempre te dicen que debes prepararte para ser ganador. Yo nunca me voy a preparar o nunca voy a preparar a alguien para ver qué pasa. Yo siempre voy a tratar que tengan en su mente el ganar”.

Rodríguez procura adaptar el estilo de Juan Manuel Márquez en sus peleadores: “yo soy totalmente del estilo del gimnasio donde crecí del D.F. de Juan Manuel Márquez, que es un excelente contragolpeador. A mí me gusta mucho enseñarles el contragolpe, el tener la técnica de cómo bloquear y cómo contragolpear”.

“El boxeo empezó a despertar en Ciudad Guzmán”, afirma El UMA respecto al combate por el título mundial que se organizó hace un año en Zapotlán el Grande, que ha orillado a más jóvenes a involucrarse en el boxeo y alejarse de situaciones de vida difíciles: “cada chavo trae un ritmo de vida muy diferente, otros que en su casa los golpean, otros que han crecido solos desde niños… otros con adicciones como drogas. Aquí siempre se arriman los que tienen problemas”.

Mauricio se alegra cuando esas personas que pasan por duros momentos cambien gracias al box: “los ves con otro tipo de mentalidad, que ya les preguntas que si sigues fumando o sigues haciendo aquello y te dicen que no, que ya encontraron un trabajo, que a lo mejor ya tienen una mejor relación con sus papás”.

La educación es otra de las enseñanzas que aprendió de Ignacio Beristáin: “te impulsaba mucho en la escuela, porque él sabe que es un deporte de contacto y que en cualquier momento se te va a acabar. Te dice que tu primera opción sea el estudio”. Mauricio procura decirle a sus peleadores que tengan como opción “A” el estudio, pero que a la vez es lindo tener como segunda opción un deporte como el boxeo.

Mauricio ha formado boxeadores en Zapotlán, varios de ellos pelearon en las previas por el campeonato mundial hace un año en el Lienzo Charro y recalca que uno de ellos está tomando mayor rumbo: “ahorita hay un muchacho, se llama Brayan Asael, ojalá destaque en este mundo del boxeo, pero es él el que va con más impulso”.

El mayor sueño de Mauricio Rodríguez como entrenador es llegar a lo más grande con algún boxeador o boxeadora, que llegue a pelear a las Vegas o a cualquier sede importante del boxeo y regresar a la ciudad con algún título o campeonato de prestigio. Mientras tanto sigue trabajando en su gimnasio para impulsar a los jóvenes en el box y poder proyectarlos al más alto nivel.

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