Consumismo, Repensando el consumo

Repensando el consumo

Por Zociedad Verde

Estamos por llegar a la época del año que para unas personas puede considerarse como su favorita, para otras es nostálgica o para otras no despierta mayor interés. Así llega el invierno y en especial diciembre, pero algo que casi todas las personas compartimos, es ese deseo de mostrar afecto con regalos y convivencias.

La fraternidad, el cariño y la amistad en muchos casos se hablan a través del consumo, pero en verdad ¿es eso lo que necesitamos?

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* Requerido

Esta época de consumo tuvo como acto inaugural al que conocemos como “El Buen Fin”, que arropado con un lunes de día festivo se desarrolló del 15 al 18 de noviembre pasados, y desde luego, no faltan los establecimientos comerciales que aprovechan la oportunidad para extender sus ofertas y así poder darle utilidad a sus inventarios.

En general está bien que aprovechemos oportunidades para adquirir productos y servicios a precios accesibles y que los comercios puedan ver ingresos en sus cajas registradoras, sin embargo, el análisis debe estar en qué consumimos, para qué y qué consecuencias tiene ese consumo pensando en términos de residuos.

Desde hace casi 40 años nos hemos regido bajo mensajes y creencias de que nuestros accesorios y bienes hablan por nosotros. Creencias que se han enraizado bajo frases al tono de “como te ven te tratan” y en esta época en especial, el hábito de envolver lo que ya está en una caja o empaque es algo completamente normal.

Los diseños de papeles y bolsas con motivos navideños están por doquier, una vez que cumplen su función, ¿a dónde van? Buscar una reducción de nuestra huella ecológica en el planeta y poder vivir en entornos más limpios, está directamente relacionado con lo que consumimos y desechamos. Antepongamos la necesidad a nuestro consumo.

En el municipio de Zapotlán el Grande, de acuerdo a información proporcionada vía transparencia por parte de Scraps, Trading and Recycling, S.A. de C.V. (Grupo SEOS), se generan diariamente entre 148 a 150 Toneladas de residuos sólidos urbanos por día, evaluando en conjunto con los datos del último censo poblacional del INEGI de 2015 (105,423 habitantes) se estaría generando por cada habitante, aproximadamente 1.4 kilogramos de residuos por día. -Es importante mencionar que el crecimiento poblacional para este 2020 pueda estimarse entre 112 a 115 mil habitantes, además que el INEGI no contempla población flotante dentro del municipio.-

De acuerdo con nuestras autoridades municipales la generación diaria de residuos promedio es la antes mencionada. Lo que nos ubicaría por arriba del promedio del país, siendo este, de acuerdo con el informe “What a Waste 2.0” del Banco Mundial, publicado en 2018, de 1.16 Kilogramos por persona por día.

Lo que nos estaría llevando a generar aproximadamente hoy en día 54,750 de toneladas al año de residuos sólidos urbanos (273,750 m3, sin compactar), suficientes para llenar el Centro Histórico del municipio con una capa de residuos de 2 metros de alto 7 veces; o 16 veces el Estadio Santa Rosa.

No debemos olvidar que son muchos residuos en relación a la población que habita en el municipio, además esa cantidad de residuos va a parar al vertedero del municipio, el cual a pesar de aún contar con vida útil, desde hace al menos 5 años ha venido mostrando señales de agotamiento. También es de destacar que los meses en los que se produce una mayor generación de residuos son durante septiembre, octubre, noviembre, diciembre y enero, de los cuales, octubre y diciembre ocupan los mayores índices de generación.

El manejo adecuado de los residuos más allá de su recolección es una tarea aún pendiente, pues la mayor cantidad de residuos son considerados como orgánicos que pudieran ser sujetos a procesos de reincorporación y otro 30% consistente en plástico, pet, cartón y vidrio que pudiera ser valorizado.

La responsabilidad de mantener un medio ambiente adecuado para el desarrollo de las personas, es compartida. Desde el colectivo Zociedad Verde hacemos este llamado a la población en general y agradecemos a El Suspicaz por darnos la posibilidad de compartir este texto y así darnos voz.

Unas fiestas decembrinas que no sean sinónimo de contaminación, son posibles. La bandera del medio ambiente es de todos.

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