La oportunidad de hacerlo bien

Opinión

La oportunidad de hacerlo bien

Porque la forma es fondo, apostar por refrescar la manera en que se hace política y reivindicar las instituciones son algunos de los objetivos que como mínimo deben plantearse quienes disputan el poder en el proceso electoral que está por llegar.

La política que se hace a través de la compra de voluntades, el desprestigio, el engaño y la guerra sucia debe parar. Nuestras sociedades demandan empatía, cercanía, sensibilidad y honestidad. Para que eso sea posible, es necesario entender que gobernar es una de las responsabilidades más altas, que la política no está reservada para personas privilegiadas y que ganar elecciones no es el fin, sino el medio.

La historia reciente no había mostrado un panorama tan complejo como el actual pues las crisis son la constante. La crisis de representatividad la vivimos de manera recurrente, motivada en buena parte por alternancias que no han cambiado sustancialmente sus maneras de hacer política y gobernar.

La crisis sanitaria que vivimos ha hecho aún más evidentes a las estructuras que generan desigualdad, además, la desprotección de ecosistemas y la inseguridad son cosa de todos los días. Ante esto, es preciso que quienes busquen ocupar cargos de elección popular planten cara a este panorama adverso y vuelquen sus esfuerzos en la búsqueda de soluciones.

Nos acercamos hacia una nueva oportunidad de hacer las cosas bien. De escuchar discursos auténticos, propositivos y conciliatorios. De construir acuerdos con personas comunes y no con estructuras de poder, de poner al centro los intereses colectivos y no los particulares. Comúnmente como se hace campaña es como se gobierna y en Jalisco y nuestros municipios, merecemos de una política honesta, cercana, de calle y que ponga a las personas al centro.

Indicadores para un cambio real

 Sabremos que vamos caminando en la dirección correcta si vemos que se realiza una política gestada desde el encuentro. Son muchas las necesidades en la población, pero también muchas soluciones pueden salir a la luz a partir de escucharles, compartir y construir.

Iremos avanzando si en las campañas existe un interés por posicionar los argumentos sobre la o el candidato; ejercer de manera responsable los recursos públicos y construir plataformas políticas en las que quepa la autocrítica y la congruencia, esos son algunos de los elementos necesarios para poder dar pasos hacia una democracia real.

La lucha por los derechos sociales y la defensa de lo público deben dar forma y sustancia al discurso de que el “servicio público es para servir y no para servirse”. Imaginemos contextos en los que el hambre, la discriminación y la segregación no son la constante en nuestro día a día y los servicios públicos no estén a disposición del mejor postor.

Repensar a las y los protagonistas dentro de una administración pública también es importante. Apostemos por periodos de informes de gobierno en donde no se cuenten historias a medias (en donde se plantea que absolutamente todo está bien), se hacen gastos excesivos en comunicación y la prioridad está en posicionar a la persona encargada del ejecutivo y a su plataforma política por sencillamente hacer su trabajo. ¿Por qué no darle mayor cámara a la población? Las y los verdaderos protagonistas son las personas que conforman nuestras comunidades.

Las agendas

 Para tener un mejor Jalisco es necesario atender las causas que generan desigualdad, rezago social y degradación ambiental y desde lo local sentar las condiciones que permitan prestar servicios de calidad a cargo del Estado.

En esto, es necesario entender a nuestros municipios como espacios desde los que pueden tejerse redes comunitarias, ejercer un gasto responsable y con enfoque de beneficio colectivo, mejorar espacios públicos, tomar decisiones pensadas desde la participación ciudadana, impulsar la economía local, ordenar el territorio y diseñar esquemas de movilidad sostenible y con visión a futuro.

Es cierto que los municipios, dentro de las esferas de gobierno, son los espacios que afrontan mayores retos y frecuentemente cuentan con recursos limitados. Ante esto, hacer política también debe pasar por tener capacidad de generar acuerdos, buscar soluciones y demandar que en lo estatal y en lo federal también se asuman responsabilidades. Es posible gestar el bienestar de la población sin que ello dependa de diferencias ideológicas o colores.

Necesitamos pensar como generación, el momento actual demanda acción, por eso es necesario trazar agendas centradas en cuidar nuestro hogar común, procurar y establecer paz y seguridad, justicia social y democracia viva y profunda.

Imaginemos y construyamos una política honesta y gobiernos que nos representen adecuadamente, pues no hay futuro posible si seguimos alimentando errores y causas estructurales que nos han llevado hasta este momento de crisis. Las futuras generaciones merecen de oportunidades asequibles y equitativas para su desarrollo.

Una política hecha desde la deliberación, la inclusión, que nazca y se nutra de caminar nuestras calles y que tome en serio las voces de las personas, ¡es posible! Es necesaria y desde ahora, esa debe ser la constante.

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