Imagen: Guillermo Tovar

Imagen: Guillermo Tovar

Especiales

«Dejaron a mi hija morir, quiero que paguen por lo que le hicieron»: madre de Ana Isabel

Un año sin justicia…

Patricia Cuevas Vázquez y su familia marcharon en las calles de Ciudad Guzmán. Exigieron justicia por la muerte de Ana Isabel Santos Cuevas, su hija. Hace un año la dejaron morir médicos del ISSSTE Ciudad Guzmán, narró la señora Patricia.

Ana Isabel, de 27 años y residente de San Andrés Ixtlán en Gómez Farías, llegó el 8 de marzo de 2020 al ISSSTE tras un dolor en el estómago. El médico que la atendió la regresó a casa. «No es nada», le habría dicho. El dolor no cesó. La familia sospechaba de la vesícula. No quisieron atenderla y su madre insistió en llevarla a un laboratorio particular a realizarle exámenes generales.

Tenían razón. Algo andaba mal con la vesícula. Tras esto, a los médicos del ISSSTE Ciudad Guzmán, no les quedó de otra más que agendar una cita para la operación. Sería de rutina, sin riesgos y en tres horas terminaría el proceso, con la recuperación incluida. Esa era la promesa.

El 12 de marzo entró al quirófano a las 4:30 pm. Si todo marchaba con éxito, a las 7:30 ya habría información… pero nunca llegó. Se hicieron las 8 pm, la madre se preocupó.

«El médico nunca salió a dar una razón de cómo había pasado la cirugía, en ningún momento el doctor dio la cara. Ya pasando las 9-9:30, nadie me daba información y volví a acercarme a ventanilla y apenas y me decían que mi hija estaba en recuperación. Ya llegadas las 10:30, (al no tener información) hice por meterme por el área de urgencias, entré, pregunté por un doctor, el cirujano ya no estaba. Encuentro dos enfermeras, vienen entre ellas platicando y mencionan de esta manera ‘¿sí te diste cuenta lo que le pasó a la paciente de la cama 7?’ (Ahí) me percaté que algo pasó con mi hija».

Al cuestionarlas sobre qué sucedió con su hija, las enfermeras habrían negado la información. Permaneció dentro del hospital y tras minutos de espera, por fin dio con el médico de guardia, el cirujano, ya se había ido. No quisieron darle detalles. Tiempo después, miró que sacaron a su hija del quirófano para llevarla a la habitación.

«Yo veo que salen con mi hija del quirófano. No se necesita ser doctor o (tal vez sea) el instinto de madre me hizo ver la gravedad que mi hija tenía. Mi hija estaba perdida, pálida, verde, amarilla ya que eran demasiadas horas desde que había pasado el percance y no habían hecho nada. Yo le hablo a mi hija, no contesta. Le vuelvo hablar… a la tercera vez mi hija, como pudo, arrastrando la voz, me dijo: ‘mamá, me siento muy mal'».

Las alarmas se encendieron aún más. La madre temió lo peor. Pidió información, respuestas. Nunca llegaron. Sin embargo, algo andaba mal.

Detectó la madre que se encontraba Ana Isabel «en un charco de sangre». Ahí le reclamó al médico de guardia el no atenderla y permitir que se desangre bajo el argumento de que «el banco de sangre está cerrado».

«Ellos sabían lo que estaba pasando, que mi hija se estaba acabando, que mi hija necesitaba ayuda. Ayuda que ellos podrían haberle dado porque estaba en sus manos y nunca lo hicieron (…) Demasiadas horas perdidas y no se hacía nada cuando ellos sabían lo que estaba pasando con mi hija».

Pidió que trasladaran a su hija a Guadalajara. Les negaron el traslado a pesar de tener sin ocupar la ambulancia. Tuvieron que buscar por sus propios medios y el médico se negó a darle seguimiento.

Fue a las 3 de la mañana que lograron trasladarla a Guadalajara en una ambulancia de la Cruz Roja. Iban al Valentín Gómez Farías del ISSSTE, pero antes de llegar a Puerta de Hierro sufrió dos paros respiratorios, por lo que decidieron ingresarla ahí de urgencia

«Rápido le dieron los auxilios, la trataron de estabilizar, nos la atendieron. Pero desgraciadamente mi hija ya iba sin sangre, sin ningún líquido. Los doctores la atendieron, en su momento la tuvieron que intubar para intervenirla quirúrgicamente. Los doctores nos informan que mi hija iba perforada del hígado, complemente desangrada y, lo peor que no lo esperábamos, se nos dijo que iba abierta del estómago. Prácticamente iba destazada. Mi hija no tenía que llegar a eso, porque no era así la cirugía».

No sobrevivió. El 16 de marzo la declararon muerta.

«Si yo no me meta (al hospital del ISSSTE en Ciudad Guzmán) solo salen y me dicen que mi hija ya había fallecido, porque ellos sabían lo debían hacer. Pero inhumanamente dejaron a mi hija morir, dejaron a mi hija sin ayudarla».

«Quiero que paguen por lo que hicieron»

Su hija no tendría que haber muerto, recriminó. Era una cirugía segura y de rutina. Además, Ana Isabel era «era una persona sana, joven. Ella era deportista. Ella luchó para salir, pero desgraciadamente era imposible».

Por ese motivo, interpusieron una denuncia ante la Fiscalía del Estado contra los médicos y el propio ISSSTE por negligencia médica.

«La denuncia se hizo el día 20 de marzo en la Fiscalía de aquí de Ciudad Guzmán, en la Penal. Nos dijeron que ellos nos avisaban, nos avisaban. Jamás nos avisaron nada. En ningún momento se nos dio apoyo, en ningún momento se nos dio ayuda. Tenían que haberme asignado a algún licenciado, no fue así».

Tuvieron un abogado del gobierno municipal de Gómez Farías, pero también se desatendió del tema y no dio informes a la familia. Al final decidieron dejarlo y seguir el proceso por su cuenta.

«Yo les tuve confianza, dejé el caso en sus manos esperando que fueran a hacer su trabajo. Contamos con ellos y pensamos que son las personas indicadas para estar ocupando esos puestos. Tuvimos confianza. Es un largo año y a ellos no les importó, y no les ha importado. Ya es hora de que en todo esto se haga conciencia».

Ahora, Patricia Cuevas teme que no sea el único caso, que haya más y por temor o desconocimiento no se animan denunciar. La manifestación también fue entorno a crear consciencia

Imágenes: Guillermo Tovar

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.