REPORTAJE: Y a quien corta ¿qué le toca?

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REPORTAJE: Y a quien corta ¿qué le toca?

Mientras el valor de las exportaciones deja al estado una derrama económica de 28 mil 85 millones 800 mil 400 pesos (MXN) los jornaleros reciben entre tres y siete pesos por balde de fruta cortada en jornadas laborales de entre 8 y 10 horas.

 “Bueno, como en unos tres meses”, respondió Alfredo cuando se le preguntó en cuánto tiempo logra ahorrar 3 mil pesos. Tres meses para ahorrar 3 mil pesos que deben ser repartidos entre la educación de su hermana, el cafetal de su padre y los gastos médicos de su pareja Margarita.

Frambuesas recién cosechadas en invernadero del Sur de Jalisco en 2017

Alfredo ocupa uno de los 58 mil empleos que el gobierno del Estado de Jalisco presume se han creado por el aumento de los plantíos de berries; gracias al “oro rojo”.

La denominación de “oro rojo” nació como lo hizo en su momento el aguacate (oro verde). Según SAGARPA en 2015 la exportación de berries en toneladas fue menor a la del aguacate, sin embargo los frutos rojos tienen un valor mayor al del oro verde.

Según el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) la producción de berries en México pasó de ocupar en 2009: 10 mil  684 hectáreas  (ha) a 36 mil 135 ha en 2017 produciendo en total 1 millón 85 mil toneladas. El 96.8%  de la producción se concentra sólo en cuatro estados del país: Michoacán, Jalisco, Baja California y Guanajuato.

Pedacera… lo que recibimos del oro rojo

La creciente demanda extranjera de los berries ha dejado huella en los cerros de Jalisco, cubriendo de blanco sus verdes faldas: en el periodo 2009-2017 la superficie que ocupaban  los invernaderos de berries aumentó 11%  al pasar de 2 mil 882 ha a 6 mil 646 ha. En 2017 la cosecha de arándano y frambuesa alcanzó un volumen de producción de 109 mil 879 toneladas (SIAP. 2017), cifra que posicionó al estado como primer productor de estos dos frutos.

Invernadero de frambuesa en el Sur de Jalisco, noviembre 2017

El rápido retorno económico, la rentabilidad y el uso intensivo de mano obra impulsó en el estado el crecimiento del cultivo del “oro rojo”. La fertilidad de la tierra junto con el clima templado y estable (durante la mayor parte del año) de la Región Sur de Jalisco atrajo a las empresas productoras de Berries concentrando la producción en los municipios de Zapotlán el Grande, Gómez Farías, Zacoalco, Tuxpan, Tapalpa y Zapotiltic.

Aunque la producción del oro rojo se concentra en municipios del Sur de Jalisco, el mercado meta de los berries se encuentran al norte de la frontera de México: Norteamérica recibe el 96.9% de la producción, Europa el 1.8% y Asia el 1.3% (SAGARPA: 2015).  Lo que queda en los  mercados y tianguis de municipios productores  de Jalisco,  es la fruta que por su estado de madurez, peso, tamaño o color no pasa los altos estándares de calidad que requiere la exportación, es decir, los municipios productores del oro rojo solo reciben la pedacera de este…

¿De quién son las manos?

José Alfredo Ruiz López es el nombre completo del joven de 22 años que en 2017 trabajaba como jornalero en un invernadero de frambuesas. Originario de Los Ángeles, Chiapas, tiene la piel rojiza como la tierra de la Sierra del Tigre, ese tono bronce  que refleja la cotidianidad con que es bañada por el sol. Enmarcados entre dos forradas cejas negras, se encuentran los ojos en forma de almendras, las pestañas los cubren como los tejabanes  hacen de techo de las casas, sus pupilas al verlas invitan a recordar el aroma del café, oscuro, denso. Las venas se le marcan como relieves esculpidos en la piel que cubre su delgada pero ejercitada complexión. El trabajo, el sudor y la tierra han anidado en las palmas de sus manos creando pequeñas montañas que desdibujan la frontera entre los dedos y la palma. La distancia, el amor y la alegría asoman entre la sonrisa de los labios carnosos de Alfredo.

Alfredo días antes de que naciera su hija Andrea (Noviembre, 2017, Ciudad Guzmán)

Los Ángeles es un municipio pequeño de Villaflores Chiapas, con apenas 891 habitantes (INEGI. 2010). Según el INEGI el índice de marginación es alto, debido a la carencia en algunos hogares de: agua entubada, drenaje, piso de cemento, energía eléctrica, acceso a la educación secundaria, etc. A Los Ángeles llegan camiones desde de otros estados como Sonora y Jalisco en busca de mano de obra. Alfredo, como muchos otros de sus amigos y vecinos, desde los 16 años ha sido contratado por temporadas en trabajos del campo. En 2016 fue la primera vez que Alfredo vino a Ciudad Guzmán a trabajar, al igual que Margarita quien es ahora es la madre de su hija Andrea.

En 2017 Alfredo regresó a trabajar como jornalero en un invernadero cercano a Zapotiltic, de lunes a sábado se levantaba a las 5:30 am, desayunaba, preparaba su lonche, se vestía y salía con una mochila al hombro, rumbo a los portales del centro de Ciudad Guzmán. Entre la densa niebla y el frío de la mañana, buscaba la tenue luz de los faros del camión que lo llevaba a él y a sus compañeros al invernadero, su jornada comenzaba a las 7:00am.

Ni el frío de la mañana, el calor de la tarde, o las repentinas lluvias lo hicieron faltar un solo día al campo, lo más importantes era trabajar para mandar hasta Chiapas lo que lograba ahorrar.

A diferencia de Alfredo, en los invernaderos del Sur de Jalisco, también hay trabajadores que en lugar de viajar kilómetros en temporada de cosecha, tan solo deben recorrer 5 km en moto para llegar cada mañana a su trabajo; este es el caso de Juana.

Mi nombre es Juana Pinto Negrete –en casa, Juanis o Juanita es como le llaman- soy originaria del Rincón, municipio de Zapotiltic” contesta Juanita mientras nos sostiene la mirada. El negro cabello le roza lo hombros, meciéndose como las ramas de un árbol con los vientos de otoño, su cara redondita, recuerda en tono y figura al melón pero no en textura, ya que su piel es suave, lisa como la porcelana, mientras su sonrisa dibuja dos pequeños surcos en sus mejillas.

Juanita el día de su cumpleaños 31 (2017, Zapotiltic, Jalisco)

Yo en el trabajo soy la encargada de acomodar a las personas en sus labores y estar checando que hagan la labor como debe ser y llevo la inocuidad del campo; desde las bitácoras, que no vayan con las uñas pintadas, que lleven el pelo recogido, todo eso”.

Juanita comenzó a trabajar en el invernadero que se encuentra a unos kilómetros del Rincón, después de separarse del padre de su hijo: Ángel. Cuando Juanita informó a su familia la intención de entrar a trabajar en un invernadero, la respuesta fue negativa: “ya ves lo que dice, que ´impiernaderos´, que fulanita anda con fulanito porque estaban en el invernadero, se escuchan pues cosas de esas, pero pos yo lo que le decía a mi mamá: amá pos no es  del trabajo, ya a quien le gusta…”

Aunque Juanita había planeado trabajar solo durante la cosecha, las oportunidades dentro del invernadero la motivaron a continuar ahí. Primero fue jornalera, luego encargada de las lecturas de campo, ahora se desempeña como encargada de inocuidad.

Sin embargo, no olvida el trabajo que implica ser jornalera: “el ser cosechador es pesado porque en la mañana está fresco pero ya cuando empieza a salir el sol sí es pesado. Con el solazo y los nailos se sofoca, luego te amarras los baldes aquí” dice mientras se toca la cintura con las dos manos, como si atara una cinta alrededor de ella.  “cuando de recién, yo me hincaba para cosechar, así hincada me recorría. Ya cuando me levantaba, las rodillas estaban bien mojadas, bien enlodadas”, inconscientemente se frotó las rodillas, suavemente,  como si quisiera amortiguar algún dolor…

Y a quien corta ¿qué le toca?

Héctor Padilla Gutiérrez ex titular de la Secretaría de Desarrollo Rural de Jalisco comentó antes del cambio de gobierno que “en 2017 el valor de las exportaciones alcanzó mil 372 millones de dólares, rebasando el valor del tequila”.

Mientras el valor de la exportaciones deja al estado una derrama económica de 28 mil 85 millones 800 mil 400 pesos (MXN) los jornaleros reciben entre tres y siete pesos por balde de fruta cortada en jornadas laborales de entre 8 y 10 horas.

En algunos invernaderos pagan según el número de cubetas cosechadas y en otros se paga la jornada más un extra según el número de jarras que se cosecharon en el día.  Mientras que Alfredo recibe 5 pesos por cubeta, en el invernadero donde trabaja Juanita la remuneración extra se da según la cantidad de cubetas: va desde los tres  pesos hasta los siete.

Ahí nos pagan por jarra, pues, dependiendo cuántas jarras  haces al día y si le echas ganas,  haces más y si te quedas hablando, bueno, haces menos pues te entretiene la gente. Yo como a veces le echo ganas cuando trabajo, echo 50. Las 50 jarras me salen a $250” mencionó  Alfredo, mientras se miraba las manos.

Juanita en el Rincón, municipio de Zapotiltic (2017)

Algunos días, cuando el sol brillaba y calentaba el ambiente, les permitían trabajar horas extras obteniendo $30 por hora adicional. Esos días, Alfredo podía ganar 300 pesos trabajando de 3:30 pm que termina su jornada a 5:30 pm. “(…) pero no todos los días gano así, pues dependiendo cómo va el tiempo; si llueve mucho gano poco”.

En el invernadero donde trabaja Juanita, los cosechadores reciben $160 por jornada, a eso se le suma la cantidad de baldes que cosechen al día, variando por decena, el mínimo extra es de tres pesos hasta por diez cubetas, mientras que el máximo es siete pesos, por cosechar más de 40.

La canasta básica está conformada por 100 productos entre lo que se encuentran abarrotes comestibles y no comestibles (como productos de higiene personal), carnes rojas y blancas, cereales, tubérculos, frutas, verduras, hortalizas y lácteos que se consumen comúnmente en México. Según el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) en 2017 su precio osciló entre los 2 mil 975 pesos con 31 centavos y  3 mil 224 pesos, con 86 centavos.

Los salarios mensuales de los jornaleros del Sur de Jalisco van desde los 4 mil 560 hasta los 12 mil 240 pesos, lo que les permitiría comprar a los de menor ingresos una canasta básica al mes y quedarse con mil 335 pesos con 14 centavos que debería ser repartidos entre el gasto de transporte, luz, gas, ropa, educación, etc. Los jornaleros con un salario no mayor a 12 mil pesos podrían adquirir tres veces al mes la canasta básica, dejando un colchón para otros gastos de 2 mil 565 pesos con 42 centavos.

En el caso de Alfredo, los 7 mil 200 pesos que podía adquirir con un sueldo de $300 diarios en un mes, debía ser dividido entre los gastos correspondientes a su alimentación e higiene, la educación de su hermana menor, los gastos médicos del embarazo de Margarita y los insumos necesarios para trabajar la tierra de su padre.

Juanita por su parte, con un sueldo mensual de 12 mil pesos debe cubrir los gastos de la educación de Angelito, comida, gastos del hogar, productos de higiene para ambos, ropa y transporte.

Juanita y su hijo, Angelito (2017)

Sin duda, el crecimiento agroalimentario que ha propiciado la producción de berries, año con año deja una fuerte derrama económica, pero es visible únicamente para los bolsillos de los grandes inversionistas, en cambio, poco o casi nada de este acelerado enriquecimiento llega hasta aquellos que día a día se parten la espalda, dañan las manos y enlodan las rodillas cortando uno a uno los frutos llamados “oro rojo”.

Texto: Debbie Estela Franco García
Entrevista: Esther Armenta
Fotografía: Wendy Pérez

One Comment

  1. Avatar JOAQUIN ARANDA CANTERO says:

    QUISIERA CONFIRMACIÓN DE INSCRIPCIÓN
    POR SU ATENCIÓN GRACIAS

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