El espejo de Medusa

Opinión

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Nobel de literatura 2017

El pasado 6 de octubre la Academia de Estocolmo anunció que el escritor británico de origen japonés, Kazuo Ishiguro, es el ganador del Premio Nobel de Literatura 2017.

La noticia sorprendió de varias maneras, primero porque nunca apareció su nombre en los múltiples artículos periodísticos que durante semanas se dedicaron a especular sobre los candidatos a llevarse el prestigado premio; y segundo porque se trata de un escritor más o menos secreto, pero cuya obra tiene sobrados méritos para obtener el que algunos consideran el más grande reconocimiento de literatura en el mundo.

Kazuo Ishiguro nació en Nagasaki en 1954 y se trasladó a los cinco años con su familia a Inglaterra, ahí su padre trabajó como oceanógrafo y él tempranamente conoció la literatura inglesa a través del las aventuras del muy británico Sherlock Holmes, que leía de niño en la biblioteca. Estudió literatura inglesa y filosofía en la universidad de Kent,  más tarde el posgrado de escritura creativa de la universidad de East Anglia.

Para principos de los años ochenta, sucedió en inglaterra uno de los fenómenos literarios más interesantes de la actualidad, un movimiento que vino a renovar la narrativa anglosajona. La aparición de un grupo de jóvenes escritores con muy especiales dotes literarios.En esos años publicaron su primer libro autores como Salman Rushdie, Ian McEwan, Martin Amis, Julian Barnes, William Boyd, Graham Swift, Hanif Kureishi y por supuesto Kazuo Ishiguro.

Algunos nombran a esta generación como el British Dream Team, y otros simplemte como La generación de los 80. En el 83 la revista Granta incluyó a Ishiguro, con apenas una novela publicada, como una de las mejores voces jóvenes del medio literario inglés. Ishiguro después sería el primero de esa generación en ganar el Booker Prize y por supuesto el Nobel de Literatura.

Sus dos primeras novelas, Un pálida luz (1982) y Un artista del mundo flotante (1986) son sus llamadas “novelas japonesas”, de corte realista y aunque un poco desconcertantes, fueron bien acogidas por la crítica. En 1989 publicó Los restos del día, que ya es una novela de tema inglés. Hasta aquí sus obras habían sido definidas como “perfectas”, entonces inicia una etapa de experimentación. Esperaba escribir “algo un poco más raro, un libro salvaje, intimidante incluso, con el que nadie podría seguir poniéndome la etiqueta de escritor realista”.

Así en 1995 escribió Los inconsolables, de la que Iain Finlayson escribió: “Una arriesgada aventura literaria que el lector atento encontrará irresistible”. Luego vendrá Cuando fuimos huérfanos, que su editor en español, Jorge Herralde, calificó de “utopía gótica, fábula (in)moral, peculiar ficción científica con ecos de Blade Runner”. De la novela Nunca me abandones Juan Gabriel Vásquez dijo que “es lo que hubiera sucedido si Un mundo feliz hubiera sido escrita por el autor de El proceso… Una fábula intensamente humana sobre mundos que se han vuelto intensamente inhumanos”.

Después vendrá su libro de relatos NocturnosCinco historias de música y crepúsculo, y su más reciente titulo El gigante enterrado que para  Alex Preston: “Es Juego de Tronos con consciencia, es Merlín el Encantador para la época de la industria del trauma. Un libro hermoso y desgarrador sobre el deber de recordar y la necesidad de olvidar”.

El Nobel 2017 ha tenido muy buena relación en cine, dos de sus novelas han sido llevadas a la pantalla grande: Los restos del día dirigida en 1993 por James Ivoy, estuvo protagonizada por Emma Thompson y Anthony Hopkins, el film estuvo nominado a los Oscar y los Globos de oro, pero sólo obtuvo un Bafta por el protagónico de Hopkins. La segunda de sus novela llevadas al cine fue Nunca me abandones, dirigida por Mark Romanek en 2010. Además el productor Scott Rudin ha comprado los derechos de El gigante enterrado (2016), que seguro pronto veremos en cartelera.

Ishiguro también ha escrito un par de guiones para películas: La condesa rusa (2005) y The Saddest Music in the world (2003), dirigidas por James Ivory y Guy Maddin respectivamente. Para la televisión escribió los guiones de A profile of Arthur J. Mason y The Gourmet, ambos en los años ochenta. Además ha escrito varias letras de canciones para la jazzista angloamericana Stacey Kent.

Las historias Kazuo Ishiguro suceden tanto en la inglaterra contemporánea como en japón o en la Edad media Europea, en el Shangai de principios del siglo XX, en la segunda guerra Chino-japonesa, en sitios indefinidos y en tiempos futuros pero inquietantemente familiares. Trabaja desde la perfección de la novela realista hasta los experimentos distópicos o kafkianos, la muestra de sus múltiples capacidades es desplegada en cada una de sus obras. El Nobel ha premiado a un autor semisecreto y con eso hace un homenaje a la literatura más auténtica, a la potencial felicidad y emoción de descubrir esos nuevos mundos que a veces por desconocimiento nos son vedados.

La crítica siempre ha hecho énfasis en la profunda humanidad que emana de las obras de Ishiguro, no es extraño que tras recibir la noticia del Nobel haya declarado: “En un tiempo en que impera la incertidumbre sobre los valores del mundo, sus líderes y su seguridad”,  espero que el “magnífico honor” de recibir el Nobel contribuya a “alentar, aunque sea de una manera pequeña, las fuerzas de la benevolencia y la paz”.

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