Imagen del Sr. del Perdón. Tuxpan, Jalisco.

Imagen del Sr. del Perdón. Tuxpan, Jalisco.

Cultura

Fiestas y devoción en Tuxpan

Con cuetes, castillos, peregrinaciones y devoción este lunes concluyeron las fiestas en honor al Sr. Del Perdón en Tuxpan, en el que año con año desde 1806, se realizan diversos rituales religiosos.

Dicha festividad comenzó el jueves 14 de mayo, con las peregrinaciones, toques de doce, albas, veladas y castillos ofrendados al protector contra los temblores, sin embargo, no fue hasta este sábado   que la festividad tuvo mayor auge.

Sábado 23 de mayo

Desde muy tempranas horas los cuetes comenzaron a sonar anunciando las cuatro peregrinaciones del día. Más tarde, alrededor de las 12 del día, la banda, el mariachi y el ponche no pudieron faltar  en el recorrido de los tradicionales toques de doce, que en esta ocasión fueron tres.

Ya por la tarde, al caer el ocaso,  trabajadores de algunas empresas aledañas al municipio, miembros de algunos grupos parroquiales, entraron en peregrinación al templo de San Juan Bautista, donde reside la imagen venerada.

Posteriormente, alrededor de las 9 de la noche, las personas se comenzaron a reunir en diversos puntos de la ciudad para que al son de la banda, el mariachi o la chirimía, se realizara el típico recorrido para recoger los castillos donados para el día, partiendo de las casa de los donadores al lugar donde se entregaron los castillos y de ahí dirigirse al atrio parroquial, donde año con año se encienden los castillos.

En el recorrido no pudieron faltar los bailes, las bebidas, la música y la gente. Al llegar al atrio parroquial, un castillo de alrededor de 19 metros de altura ya estaba instalado, enseguida montaron otros tres de menor altura que  fueron colocados alrededor de la  conocida Cruz Gorda.

El atrio lucía lleno de gente, la banda sonaba por doquier, todos esperaban el inicio de la quema de los castillos y la entrada de las mañanitas al Sr. Del Perdón. Algunos se inquietaron, cuando por un instante uno de los castillos tambaleó y calló lentamente al suelo, mas este fue llevado nuevamente a su lugar. Así, alrededor de las 11 de la noche el castillo de mayor tamaño fue prendido, le siguieron uno por uno los otros.

Los fuegos pirotécnicos iluminaron el cielo de colores, mientras entre el repique de campanas en punto de  las 12 de la noche las mañanitas comenzaron al interior del templo, el cual, estaba lleno de personas que con fervor entonaban junto con el mariachi las mañanitas y el himno al Santo festejado.

Pasando la una de la mañana, al concluir la quema de los castillos, el Cristo de las  Mañanitas, salió del templo, acompañado de feligreses. Así se Concluyó este día.

Domingo 24

Nuevamente las actividades se reanudaron con la peregrinación de los hijos ausentes que inició alrededor de las 10 de la mañana, cuando bajo el sol incandescente y el calor,   personas provenientes de Guadalajara, Peña Colorada, entre otros lugares de la República marcharon hacia el templo mayor. Algunos carros alegóricos alusivos a las actividades de los hijos ausentes, danzas como sonajeros, chayacates y danzas aztecas también acompañaron la peregrinación.

Al llegar al templo, las danzas se mantuvieron bailando en el atrio, mientras los asistentes ingresaban al templo a la espera de la misa de recibimiento que  se llevó a cabo a la 1 de tarde, en la que estuvo presente el cardenal Juan Sandoval Íñiguez, miembro de la arquidiócesis de Guadalajara, Jalisco.

Pese a que hubo participación de la gente en las fiestas, el Sr. Cura, José  Alfredo Hernández Gaspar, apuntó la concurrencia de la población de Tuxpan y de los visitantes disminuyó, lo que se atribuyó a la pasada ola de violencia en algunos puntos de la República, como Michoacán  donde residen muchos hijos ausentes, además de la inseguridad vivida en el municipio.

Por la noche, cerca de las 9, se realizó el descenso del Sr. Del Perdón de su altar. Los devotos ya esperaban ver a su preciada imagen entre ellos. La parroquia nuevamente lucía llena, no se podía pasar entre la gente, era casi imposible moverse de su lugar. La guardia de honor rodeaba el espacio central.

El señor Cura, inició “purificando el lugar” con sahumerios y rodeando del mismo a Juanita López Silva, representante de la familia que tuvo la mayordomía 2014- 2015. El aroma a  copal y  hojas de laurel llenaban el lugar. La chirimía y  el Tecciztli (caracola)  sonaban anunciando el descenso de la imagen.

A los pocos minutos, miembros de la guardia de honor bajaron lentamente la imagen hecha de pasta de caña que data del siglo XVI, ésta, fue  colocada en el centro del templo, mientras se entonaba el himno al patrono de la entidad.

Al término de los cánticos, las porras al Sr. Del Perdón no pudieron faltar,  los aplausos sonaron, al igual que el mariachi. Los castillos fueron quemados después de las 11 de la noche, mientras que las veladas se mantuvieron toda la noche hasta la tarde del lunes 25, con los rezos y música sin parar.

Lunes 25

Mientras continuaban  las veladas, alrededor de las 12 del día se comenzó realizar el cambio del vestuario del Santo Patrono, la corona fue retirada de su cabeza y cambiada por otra; el cendal rojo con dorado que usaba fue sustituido por otro similar  y colocado en una charola de barro en el extremo derecho del altar, sobre una mesa, al cual los pobladores se acercaron a tocar y a besar.

La fila fue larga. Con pasos delicados y pequeños personas de la tercera edad se acercaron inclinándose ante la prenda y besando la misa; mujeres con niños en brazos acercaban a los pequeños cubriéndolos con el cendal; hombres que con fe lo tocaban o lo colocaban en su cuerpo esperando sanación de sus enfermedades se inclinaban ante él.

El mariachi se intercalaba con las mujeres que rezaban para no obstruir las oraciones. A la 1 de la tarde aproximadamente entró por la puerta principal la chirimía, acompañada por el tambor que seguía el rimo de esta, la gente se puso de pie, para después proseguir con las plegarias.

Más tarde, se comenzó a preparar la urna para colocar en ella al Santo que daría su recorrido anual, sin embargo, la salida de este se detuvo, ya que alrededor de las 5:30 de la tarde el cielo se nubló y comenzó a caer una llovizna ligera; al detenerse esta, el sol volvió a iluminar el cielo, y acercándose las 6 de la tarde, encabezando el recorrido, los carros alegóricos comenzaron a salir, con sus respectivos acompañantes, así como la música.

Le siguieron las mujeres que portaban su sabanilla negra, su blusa blanca, sus maztahuil y jolotones, mientras que los hombres llevaban su calzón blanco, su faja roja, al igual que los paños que rodeaban sus cuellos, ellos resguardando a la imagen se colocaron en dos líneas en los extremos de la calles.

Detrás de ellos, el actor principal de la noche, el Sr. Del Perdón, adornado por el paisaje del día: el cerro del Cihuapilli detrás de él, el sol que comenzaba a ocultarse tiñó el cielo con tonos rosados, naranjas y morados que le dieron un toque más al día. Las danzas, lo charros, y los caballos salieron a relucir detrás del trono.

En las calles principales, se veían los cordeles beige y naranja, la alfalfa tirada en el suelo esperaba la llegada del Santo, las calles saturadas de gente ansiaban recibir a su protector, así, cuando la  escultura llegó al lugar, fue recibida por porras, aplausos, canticos y oraciones.

El trayecto concluyó a las 9 de la noche aproximadamente, cuando los carros alegóricos llegaron al atrio.

El primero que entró al templo lleno de espectadores, rodeado en el espacio central por la guardia de honor  fue la réplica del Sr. Del Perdón, que rápidamente fue ingresado a la parroquia y puesto en la capilla del Santísimo.

Anunciado con la tradicional chirimía, se supo que el Santo Patrono iba a entrar al lugar. Una urna transparente se hizo ver a la distancia, cargado por hombres fue bajada del trono y colocado en un arnés, donde poco a poco se fueron retirando las piezas.

En el transcurso del ritual se leyeron breves mensajes relativos a la fiesta. Se trasladó al centro del altar a la imagen, donde se realizó la bendición tanto para los feligreses como para los mayordomos, para que unos minutos después con solemnidad y demasiado cuidado la escultura fuera vuelta a su sitio, donde ya la esperaban para colocarla en su lugar.

Al término de esto, se entonó el himno al Sr. Del Perdón con humildad por parte de los asistentes y se concluyó con una misa en su honor, agradeciendo a los mayordomos por la organización de las fiestas.

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